
Ayer a la noche, nos fuimos a la casa de unos amigos, cenamos, tomamos alguna cosita y simplemente nos sentamos a admirar las estrellas, en una noche que se prestaba para ello. Ya que no hacía mucho calor, ni tampoco estaba frío. Simplemente la temperatura era la ideal, para poder estar sentados hablando del todo, del nada, de la vida en fin.
Recordando gente a la que ya no frecuentamos, por las vuelta del la vida, como suelen decir, o simplemente porque uno puede elegir cuando alejarse de quienes quizás no son tan “buenos” para uno. Quizás suene egoísta pero así es, o al menos así lo pienso yo.
Luego de un par de horas, llego una de esas personas a la cual no veía desde hace mucho tiempo, y que no podía creer estarla viendo en ese momento. Me saludo como si nunca nos hubiésemos dejado de ver, lo cual me molesto mucho, aunque después me di cuenta que era lo que me había hecho darme cuenta de que esa amistad que yo creía que había era simplemente una fantasía, una moción de deseo, una tonta idea, o una estupidez como quieran calificarlo.
Lo cierto es que después de hablar durante algún rato, de cosas tan banales y tan fuera de cualquier sentimiento posible que no sea la frialdad, recordé porque me parecía una persona no digna de amistad, al menos no de la mía. Y si, la envidia, la envidia. Envidia tenemos todos, en cierto grado y no hay modo de negarlo, pero hay envidia que no es desmesurada y eso sería lo normal, al menos para mi. En cambio esta persona yace en un mundo de envidia descomunal, se acerca a uno para averiguar los puntos débiles y envidiar fortalezas, para después intentar arremeter la nobleza ajena. Parece exagerado, pero es una personita bastante difícil, y aunque duela admitirlo, casi siempre consigue lo que quiere. Pero, si casi siempre consigue lo que quiere ¿Por qué tanta envidia? Si, yo también me lo pregunto, pero no lo se, creo que es porque nunca podrá tener a alguien al lado sin sentirse desdichada por no ser como el otro. Quizás eso muestre debilidad, quizás inseguridad o no se, pero algo tiene que ser.
Como decía, estaba conversando, debo admitir que yo estaba un poco callada, hasta que salio el tema de la facultad. Entonces me pregunto si me había recibido, a lo cual comente que aún no, y bla bla bla. Se rió, y me dijo “obvio que no, antes me recibo yo, ya te lo dije una vez”. Me reí y no dije nada porque me parecía tonto responder, pues haría lo que ella quería, y de ninguna forma estaba dispuesta.
Luego de un rato, comenzó a preguntar a cada uno, en un tono de broma, y a mencionar todos los defectos de cada uno de nosotros, ahí si me moleste. Solamente le dije “es fácil mirar para afuera, la pregunta sería porque no podes mirar para adentro”, se rió no contesto. Después me miro fijamente, y me pregunto “¿Qué vas a hacer de tu vida?” (Preguntas difíciles si las hay). Me reí y le dije “vivirla, ¿Qué mas voy a hacer?”. Por primera vez quedo callada, no dijo mas nada en el resto de la noche. No se que fue lo que sucedió, pero creo que por primera vez algo la movilizo, ¿será que ella no puede “vivir la vida”?
Ojala pudiera, porque no debe haber nada mas cruel para una persona que sentir que si no es dañando a otro no puede vivir, en lo que en realidad no estaría viviendo. Sino que viviría la vida de los demás, aunque solo sea lastimándolos.
Y esto me hace acordar a una frase que escuche en algún lugar (no recuerdo de quien es), y que apenas lo hice solamente la anote y guarde en mi agenda. Hoy la he buscado y me di cuenta de porque. Cada uno tiene una vida diferente, con sus penas, con todo lo malo y desagradable, y con todo lo hermoso. Cada uno tienen sus momentos buenos y los malo, pero también cada uno decide como vivir su vida, sin permitir que otro se la arruine, aunque a veces parezca difícil.
“No dejes que tu fuego se extinga, chispa por chispa son irremplazables. En los pantanos desesperados del no ceder, del todavía no y del no puedo. No dejes que el héroe de tu alma padezca en la frustración solitaria de la vida que merecías pero que nunca has podido alcanzar. El mundo que deseas se puede ganar. Existe, es de verdad. Es posible, es tuyo”.
Recordando gente a la que ya no frecuentamos, por las vuelta del la vida, como suelen decir, o simplemente porque uno puede elegir cuando alejarse de quienes quizás no son tan “buenos” para uno. Quizás suene egoísta pero así es, o al menos así lo pienso yo.
Luego de un par de horas, llego una de esas personas a la cual no veía desde hace mucho tiempo, y que no podía creer estarla viendo en ese momento. Me saludo como si nunca nos hubiésemos dejado de ver, lo cual me molesto mucho, aunque después me di cuenta que era lo que me había hecho darme cuenta de que esa amistad que yo creía que había era simplemente una fantasía, una moción de deseo, una tonta idea, o una estupidez como quieran calificarlo.
Lo cierto es que después de hablar durante algún rato, de cosas tan banales y tan fuera de cualquier sentimiento posible que no sea la frialdad, recordé porque me parecía una persona no digna de amistad, al menos no de la mía. Y si, la envidia, la envidia. Envidia tenemos todos, en cierto grado y no hay modo de negarlo, pero hay envidia que no es desmesurada y eso sería lo normal, al menos para mi. En cambio esta persona yace en un mundo de envidia descomunal, se acerca a uno para averiguar los puntos débiles y envidiar fortalezas, para después intentar arremeter la nobleza ajena. Parece exagerado, pero es una personita bastante difícil, y aunque duela admitirlo, casi siempre consigue lo que quiere. Pero, si casi siempre consigue lo que quiere ¿Por qué tanta envidia? Si, yo también me lo pregunto, pero no lo se, creo que es porque nunca podrá tener a alguien al lado sin sentirse desdichada por no ser como el otro. Quizás eso muestre debilidad, quizás inseguridad o no se, pero algo tiene que ser.
Como decía, estaba conversando, debo admitir que yo estaba un poco callada, hasta que salio el tema de la facultad. Entonces me pregunto si me había recibido, a lo cual comente que aún no, y bla bla bla. Se rió, y me dijo “obvio que no, antes me recibo yo, ya te lo dije una vez”. Me reí y no dije nada porque me parecía tonto responder, pues haría lo que ella quería, y de ninguna forma estaba dispuesta.
Luego de un rato, comenzó a preguntar a cada uno, en un tono de broma, y a mencionar todos los defectos de cada uno de nosotros, ahí si me moleste. Solamente le dije “es fácil mirar para afuera, la pregunta sería porque no podes mirar para adentro”, se rió no contesto. Después me miro fijamente, y me pregunto “¿Qué vas a hacer de tu vida?” (Preguntas difíciles si las hay). Me reí y le dije “vivirla, ¿Qué mas voy a hacer?”. Por primera vez quedo callada, no dijo mas nada en el resto de la noche. No se que fue lo que sucedió, pero creo que por primera vez algo la movilizo, ¿será que ella no puede “vivir la vida”?
Ojala pudiera, porque no debe haber nada mas cruel para una persona que sentir que si no es dañando a otro no puede vivir, en lo que en realidad no estaría viviendo. Sino que viviría la vida de los demás, aunque solo sea lastimándolos.
Y esto me hace acordar a una frase que escuche en algún lugar (no recuerdo de quien es), y que apenas lo hice solamente la anote y guarde en mi agenda. Hoy la he buscado y me di cuenta de porque. Cada uno tiene una vida diferente, con sus penas, con todo lo malo y desagradable, y con todo lo hermoso. Cada uno tienen sus momentos buenos y los malo, pero también cada uno decide como vivir su vida, sin permitir que otro se la arruine, aunque a veces parezca difícil.
“No dejes que tu fuego se extinga, chispa por chispa son irremplazables. En los pantanos desesperados del no ceder, del todavía no y del no puedo. No dejes que el héroe de tu alma padezca en la frustración solitaria de la vida que merecías pero que nunca has podido alcanzar. El mundo que deseas se puede ganar. Existe, es de verdad. Es posible, es tuyo”.